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Las Hermanitas de los Pobres recibirán el 21 de junio la Medalla de Oro de la Ciudad

Lunes, 28 Mayo, 2018 - 15:12

El alcalde de El Puerto de Santa María, David de la Encina, ha visitado a la Congregación de las Hermanitas de los Pobres para anunciarles que el próximo 21 de junio se celebrará el pleno solemne y extraordinario en el que el Ayuntamiento hará entrega de la Medalla de Oro de la ciudad a esta congregación, que tras 135 años en la ciudad la abandonará por falta de vocaciones.

De la Encina, en el encuentro con Sor Carmen, madre superiora de la Residencia, ha querido transmitir “el verdadero agradecimiento de toda la ciudadanía portuense, de toda la ciudad, por esos 135 años de servicio de ayuda, permitiendo que todas aquellas personas mayores que, no teniendo una familia, pudieran encontrar aquí otra familia, otra casa y no solo con los mejores cuidados, sino con el cariño y el amor que la Congregación ha dado a esas personas a las que, a lo mejor, la sociedad no ha sabido o podido dar”.

Asimismo, ha mostrado su respeto a esta labor, porque “ahora que, por falta de vocaciones, llega la despida de las Hermanitas de los Pobres, era justo reconocerles ese servicio. Y quiero agradecer la unanimidad de todos los grupos de la Corporación, para que en esa fecha toda la ciudad esté con las Hermanitas para mostrarle ese calor y ese agradecimiento a lo mucho que han hecho ustedes por El Puerto de Santa María, que, les aseguro, no lo vamos a olvidar nunca”.

Por su parte, Sor Carmen también ha querido señalar que “lo primero que queremos destacar es el agradecimiento muy grande que ellos nos hacen, aunque, curiosamente, ellos nos den la Medalla de Oro como agradecimiento. Pero nosotros decimos que si no fuera por los portuenses, tampoco habríamos podido estar tantos años en El Puerto. Por eso, queremos mostrar nuestro agradecimiento al Ayuntamiento, pero también a todas aquellas personas que han colaborado siempre con nosotras, porque vivimos de la colaboración, las donaciones y las ayudas de las personas. Pero no se trata solo de una cuestión económica, sino también del trabajo de muchas personas que se han prestado a colaborar con nosotras. Y es muy bonito que en estos 135 años  nunca nos haya faltado nada”.

Ha reconocido que es “una pena tener que dejarlo, por una falta de vocaciones y porque cada vez somos menos hermanitas y nos vamos haciendo mayores y ya no podemos mantener el número de casas que tenemos. Y para atender bien a algunas, debemos dejar otras. Y nos ha tocado aquí como pudo haber sido en otro sitio. Pero el agradecimiento lo llevaremos siempre en el corazón”.

Finalmente, sobre el futuro de la Residencia, reconoce que “no lo sabemos. Se están haciendo gestiones con el objetivo de que tuviera el mismo fin que hemos tenido nosotros y que puedan asistir a los ancianos pobres, pero es difícil”.

 

Adjuntamos declaraciones de David de la Encina y de la madre superiora.

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