Actualidad

“A día de hoy sabemos que no peligra el boquerón como especie, pero estamos sentando las bases para asegurar su sostenibilidad”

Martes, 25 Septiembre, 2018 - 07:40

Margarita Rincón, invitada del mes de septiembre en los Encuentros con la Prensa, es una portuense nacida en Bogotá. Es matemática e investigadora postdoctoral en el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía, ICMAN-CSIC, ubicado en el Campus de Puerto Real.

Texto y fotografías de Luis Miguel Coloma (islaflipica.blogspot.com).

 

En el colegio nos enseñaron matemáticas contando manzanas o caramelos. Cuántas tenemos, cuántas nos quedan. Luego la cosa se fue complicando porque había que averiguar cosas, y su aridez crecía directamente proporcional a su abstracción. Sin embargo, las matemáticas son cada vez más imprescindibles en los proyectos de investigación, en la medida en que tienen que trabajar con valores estimativos.

Por ejemplo, si cuesta contar los boquerones que entran en una ración en un restaurante ¿imagina calcular cuántos hay en el Golfo de Cádiz? A grandes rasgos, en eso consiste el trabajo de la invitada del mes de septiembre en los Encuentros con la Prensa, en el restaurante Zaccaría, Margarita Rincón Hidalgo.   

Nacida en Bogotá, Colombia, vive en El Puerto desde hace ocho años y trabaja en el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía, ICMAN-CSIC, del campus universitario de Puerto Real. Concretamente, en el Departamento de Ecología y Gestión Costera, integrado en el grupo Oceanografía de Ecosistemas. Como puede deducirse de este entramado de organismos y equipos de trabajo, la labor de Margarita y su aportación como matemática, se integra en un complejo estudio interdisciplinar en el que se contemplan muchas de las aristas existentes y derivadas de la sostenibilidad de una especie y de la actividad pesquera. 

“Contar cuántos peces hay en el mar es imposible. Por eso trabajamos con valores estimativos. Utilizamos cálculos complejos que tienen en cuenta múltiples variables como la influencia negativa del viento de Levante, la pluviometría o la temperatura del agua, y sustentados en datos aproximados como las capturas por campaña, con márgenes de error por todas partes”, explica Rincón, quien es optimista en cuanto a la sostenibilidad del boquerón “en la medida en que se sigan las directrices marcadas por los científicos”. Cabe apuntar, y así lo hizo Rincón, que de la precisión que logren alcanzar en sus investigaciones depende la eficacia de muchos costes macroeconómicos, como los de empleo y sostenibilidad del propio sector pesquero o el cálculo de las pólizas de los seguros, entre otros.      

La científica condiciona dicha sostenibilidad a “una mayor consciencia sobre la necesidad de limitar hoy las capturas para asegurar las del futuro”. También es optimista Rincón en este sentido. “Trabajamos directamente con el eslabón social más cercano y que más directamente se ve afectado por las limitaciones de capturas y las paradas biológicas, que son los pescadores. Cada día son más conscientes de que deben pescar según lo establecido hoy para poder seguir pescando los próximos años”. Y a partir de ellos, deberán serlo también la hostelería, la industria conservera (anchoa), el turismo, etcétera.  

Por aquello de que no se puede saber cuántos boquerones hay, por ejemplo, en el Océano Atlántico, el cálculo estimativo se hace por zonas. En el trazado de estos territorios marítimos se considera, por ejemplo, la homogeneidad y periodicidad de los datos obtenidos tales como las campañas de capturas. Así, el área en la que trabaja Margarita Rincón “es el Golfo de Cádiz. Aunque trasciende en mucho lo que es puramente esta zona geográfica, desde Gibraltar hasta el cabo de San Vicente, e incluye toda la costa portuguesa hasta Finisterre. No obstante, últimamente se han observado un aumento de las capturas en la zona más cercana a Galicia”. Los datos obtenidos en el Mediterráneo, el Cantábrico o el Adriático, son muy diferentes. También los factores que influyen. De ahí la necesidad de un estudio diferenciado. 

“Asimismo, -apunta la investigadora anficada en El Puerto- a través del proyecto europeo FarFish se está trabajando para mejorar la sostenibilidad en caladeros externos a Europa como Marruecos, Mauritania, Senegal o Seychelles, por ejemplo. Igualmente, esta labor se hace en contacto y coordinados con distintos consorcios y organismos pesqueros de estos países y la concienciación de los pescadores es cada vez mayor”.  

Rincón es, por tanto, optimista en cuanto a la sostenibilidad. “En general el sector está concienciado con la necesidad de pescar menos hoy para no esquilmar la especie y poder mantener su actividad”, concluye.