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Monseñor Mazuelos: “Estamos restaurando y recuperando el patrimonio sacro de nuestros templos para poder mostrarlo en una ruta”

Jueves, 13 Diciembre, 2018 - 09:01

Monseñor José Mazuelos Pérez es obispo por la Diócesis de Asidonia-Jerez desde el 6 de junio de 2009. Nació en la localidad sevillana de Osuna hace menos de lo que se pudiera sospechar para un cargo eclesial de este nivel, pero antes de religioso fue médico y ejerció. Esta vocación de galeno ha permanecido en él, pues se doctoró en Bioética en la Universidad Lateranense de Roma. Cordial, cercano, dialogante, de verbo fácil y conversación agradable. Mazuelos no elude temas, ni siquiera aquéllos con impronta de polémicos, exponiendo argumentos sólidos y convincentes. 

Comenzó el encuentro en clave local. Habló monseñor del reciente nombramiento −tras dos años de gestiones- de la Iglesia Mayor Prioral como basílica. “La declaración se pidió a Roma. Es un plus que indica que estamos ante una iglesia particular. Por su arquitectura, el patrimonio que contiene y la gran devoción que alberga a la Virgen de los Milagros, que traspasa los límites de una parroquia y entra en un ámbito más universal”.

Dedicó más tiempo Mazuelos al templo portuense, tanto a su patrimonio interior como al edificio. “Hay un proyecto para la Prioral en el que estamos trabajando. Se trata de poner en valor una parte del edificio y crear una exposición permanente de su patrimonio artístico y religioso. Estaría ubicada en la zona de la sacristía y en la parte de arriba. Se mostrarán cuadros, imágenes y enseres religiosos. El recorrido será similar al que se ofrece en la catedral de Cádiz. También queremos que se pueda visitar la cripta del templo”.

Esta no sería una actuación aislada. Monseñor desveló la intención de la Diócesis de crear una ruta de arte sacro que integre a los templos más relevantes de los veinticinco municipios que la conforman. “Ahora estamos trabajando en la Parroquia de la O de Sanlúcar, con motivo de la celebración del quinto centenario de la Primera Vuelta al Mundo. Junto con el proyecto de la prioral de El Puerto, entraría a formar parte de un circuito que empezaría en la Sierra e incluiría a Arcos, con la iglesia de Santa María y el museo; y a San Miguel y Santiago de Jerez”.

Este proyecto implica un trato con la administración, que supone burocracia, dilación y, en ocasiones, discordia. Al obispo no le tiembla la palabra para denunciar incongruencias e injusticias. “Nos tienen abandonados. En los últimos diez años, la administración ha invertido cuatro millones de euros en patrimonio de la Diócesis, mientras que en ese mismo tiempo la aportación del Obispado ha sido de veintidós millones de euros”.

En términos de recuperación patrimonial, apuntó Mazuelos una situación cuasi kafkiana que afecta al estado de conservación del exterior de la Prioral portuense. “No se puede intervenir por motivos medioambientales, ya que viven cigüeñas. Pero, claro, el inmueble tiene una relevancia histórica y un gran valor patrimonial, a la vez que sentimental para los portuenses. Si no se actúa y con el tiempo se viniera abajo, las cigüeñas también se quedarían sin casa. Hay que priorizar…”, señaló.

Fue avanzando la conversación y entrando en los complejos entresijos de la actualidad. Una selva de confrontaciones y desconfianzas para la que el obispo ‘recetó’ “aplicar el espíritu de la Transición”. “La Ley de Memoria Histórica es un poco sesgada hacia una ideología y eso ha levantado ampollas. Hoy está en juego también la solidaridad entre los pueblos de España. No me valen la memoria histórica ni los nacionalismos insolidarios”, afirmó Mazuelos.

 

“Detrás de cada avance vinculado a la manipulación genética seguro que hay fuertes intereses económicos. Indaguen” 

De la selva de la actualidad a la montaña de los avances en biomedicina y genética y los intereses económicos que hay detrás. En esta tesitura dialéctica, sacó monseñor a relucir su vasto conocimiento médico en la materia. También demostró un amplio dominio de teorías filosóficas relativas al ser humano y a la vida.

Se trataron aspectos habitualmente espinosos para la Iglesia como el aborto, la anticoncepción, la píldora del día después y la frivolidad con la que se utiliza, a pesar de los trastornos hormonales que genera en las chicas; la identidad de género, las intervenciones de cambio de sexo y los avances en biología genética y manipulación del genoma humano.

A este respecto, monseñor nos dio a los profesionales de la información un valioso consejo: “Cada vez que se produce un avance revolucionario en biología genética y la Iglesia entra a cuestionar algún aspecto, se arma un gran revuelo social y se nos tacha de retrógrados. Yo les invito a que indaguen. Seguro que la mayoría de las veces detrás del desarrollo y de la aplicación de dichos avances hay fuertes intereses, más económicos que médicos o humanos”.