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“El croquet requiere fuerza mental, a partir de ahí pueden jugarlo niños y personas muy mayores”

Viernes, 15 Marzo, 2019 - 07:55

El croquet es un deporte muy antiguo. Nació en Francia hacia el siglo XIV, aunque no fue hasta mediados del siglo XIX cuando despegó y se extendió a Irlanda primero y Reino Unido después. Con la disputa del Torneo MacRobertson Shield, que se inició en 1925, se han ido incorporando otros países, siempre del entorno anglosajón: Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos. 

Texto y foto: Luis Miguel Coloma (https://islaflipica.blogspot.com)

 

En España podría, en cambio, considerarse una disciplina de reciente implantación. Se empezó a practicar en Asturias a finales del siglo XIX y en 1926 se fundó en Gijón el primer grupo español de croquet bien organizado. En Andalucía se empezó a introducir a finales de los ochenta y fue en la provincia de Cádiz. Primero en Jerez, extendiéndose más tarde a Costa Ballena (Rota); Vistahermosa, aquí en El Puerto; Sancti Petri (Chiclana) y Sotogrande (San Roque).   

Rafael Romero, jerezano afincado en El Puerto, empezó a practicar el croquet hace apenas cinco años. “Mi primera toma de contacto fue por un torneo que se patrocinaba a través de una marca de la empresa Garvey, en la que trabajaba. Fue en abril de 2014. En octubre de ese mismo año perdí la semifinal del Campeonato de España. En 2015, quedé subcampeón y en 2016 volví a caer en semifinales. En 2017 fue cuando quedé campeón en las tres modalidades: equipos, dobles e individual”, explica Rafael Romero, orgulloso pero no exento de cierto rubor.    

Asegura el campeón de España que “en cualquiera de sus dos variantes reconocidas internacionalmente croquet AC (association croquet) y golf croquet (croquet GC), es un deporte fácil de aprender. Jugarlo a un cierto nivel ya es otra cosa, claro”. “En términos muy básicos, -apunta- consiste en ir pasando cuatro bolas de distintos colores y en este orden: azul, roja, negra y amarilla, bajo unos arcos (seis), que se ubican en una superficie de césped de veintiséis por treinta y dos metros. Se las golpea con un mazo de madera. Otro aspecto fundamental del croquet es la importancia de la educación y la cortesía, el ‘fair play’. El árbitro sólo interviene a petición de los jugadores y en circunstancias muy puntuales”.  

“El croquet, -señala Romero- es un deporte muy inclusivo.  No precisa potencia, por lo que pueden practicarlo tanto niños como personas muy mayores. El límite lo pone la capacidad de portar y manejar el mazo. Sí exige, por el contrario, bastante fortaleza mental y capacidad de concentración, así como habilidad y pericia. Una vez comprendidos el mecanismo del juego y las reglas básicas, empiezan a adquirir importancia la estrategia. Conviene también tener un punto de malicia, porque tan importante es puntuar tú como impedir que lo haga el rival. Esto que digo es significativo ya cuando estás compitiendo”. 

 

“Entre los momentos más felices de mi vida, la primera vez que escuché el himno de España como participante en una competición internacional. Es un momento tremendamente emocionante. Un subidón de adrenalina” 

“Como cualquier práctica deportiva, en competición, el croquet también requiere mucho compromiso. Por ejemplo, cuando estoy en víspera de disputar torneos, que suele ser desde finales de invierno y principio de primavera, entreno a diario al menos dos horas y nada de alcohol. Me he perdido las últimas ferias de El Puerto, pero todo logro requiere ciertas dosis de sacrificio. Renuncias que, después de todo, no lo son tanto porque disfruto jugando”, comenta el campeón nacional. 

Rafael Romero, se define como una persona tremendamente competitiva y cuenta “entre los momentos más felices de mi vida la primera vez que escuché el himno de España como participante en una competición internacional. Es un momento tremendamente emocionante. Un subidón de adrenalina”. Fue hace dos años, en un Campeonato de Europa. Posiblemente repita pronto esta experiencia porque el próximo julio y de forma inédita, se va a disputar un enfrentamiento España-Inglaterra. El torneo surge de un reto por parte de los británicos y los distintos partidos se jugarán  de manera compartida entre las instalaciones del Club Vistahermosa y en Pineda, Sevilla.