El PP gana con claridad en Andalucía y en El Puerto, pero tendrá que negociar con Vox

Lunes, 18 Mayo, 2026 - 13:35

Los populares obtienen 53 diputados, dos menos de los necesarios para gobernar en solitario, mientras en el municipio portuense vuelven a confirmar su fortaleza con 19.413 votos.

El Partido Popular ha ganado con claridad las Elecciones al Parlamento de Andalucía celebradas ayer domingo 17 de mayo de 2026, tanto en el conjunto de la comunidad autónoma como en El Puerto de Santa María. Sin embargo, los populares se han quedado a dos escaños de la mayoría absoluta, por lo que se han cumplido los pronósticos menos optimistas para la formación de Juanma Moreno. Las encuestas fallaron, pero no de manera estrepitosa: apuntaban a una victoria amplia del PP y eso es, en definitiva, lo que ha ocurrido. En cualquier caso, parece claro que gobernará el Partido Popular, aunque tendrá que negociar con Vox su apoyo. Lo más probable es que la formación de Santiago Abascal no se conforme con facilitar la investidura desde fuera y pida entrar en el Gobierno andaluz, como ya ocurrió recientemente en otras comunidades autónomas donde el PP se impuso en los comicios.

En esta convocatoria electoral estaban llamados a votar 6.812.902 andaluces para elegir a los 109 diputados del Parlamento autonómico, cuya mayoría absoluta se sitúa en 55 escaños. A la provincia de Cádiz le correspondían 15 parlamentarios. El PP ha sido la fuerza más votada en Andalucía con 53 escaños, por delante del PSOE-A, que se queda con 28, su peor resultado histórico. Vox logra 15 diputados, Adelante Andalucía consigue 8 y Por Andalucía obtiene 5. Más allá del reparto concreto, el dato político fundamental es que los populares conservan una posición claramente dominante, aunque pierden la comodidad parlamentaria que otorga una mayoría absoluta.

 

El Puerto vuelve a respaldar mayoritariamente al PP

En El Puerto de Santa María estaban llamados a votar 71.884 electores, de los que finalmente acudieron a las urnas 44.889, con una participación del 62,44% y una abstención del 37,55%. El PP volvió a ser, con diferencia, la primera fuerza política de la ciudad: 19.413 votos, el 43,52%. Le siguieron el PSOE-A, con 8.176 votos y el 18,33%; Adelante Andalucía, con 6.406 votos y el 14,36%; y Vox, con 5.555 votos y el 12,45%.

No por evidente conviene obviarlo: el resultado confirma de nuevo que el Partido Popular es la formación con mayor implantación y respaldo electoral en El Puerto de Santa María, un municipio en el que los populares han ganado la mayor parte de las convocatorias celebradas en los últimos años. La tendencia de fondo parece clara: los populares han convertido al municipio portuense en uno de sus principales feudos en la comunidad.

En comparación con las autonómicas de 2022, El Puerto ha votado más. La participación ha pasado del 55,6% al 62,44%, con 5.881 votantes más que hace cuatro años: 39.008 entonces frente a 44.889 ahora. El PP crece en votos, de 17.142 a 19.413, aunque baja ligeramente en porcentaje, del 44,25% al 43,52%, lo que no impide que siga siendo con mucha diferencia la primera fuerza política de la ciudad. El PSOE-A también mejora, al pasar de 6.971 a 8.176 votos y del 18% al 18,33%, manteniéndose como segunda opción.

Vox, por el contrario, retrocede tanto en votos como en porcentaje: de 5.777 votos y el 14,91% baja a 5.555 y el 12,45%. La evolución más llamativa se produce a la izquierda del PSOE: Adelante Andalucía sube con fuerza, de 2.981 a 6.406 votos, mientras que Por Andalucía cae de 3.100 a 2.136. En conjunto, ese espacio suma más que en 2022, aunque con una correlación interna muy distinta.

 

José Ignacio González Nieto repetirá en el Parlamento

José Ignacio González Nieto, que concurría en el número 7 de la lista del PP por Cádiz, ha sido el único portuense elegido parlamentario autonómico. González Nieto ya fue diputado andaluz por Cádiz en la anterior legislatura y actualmente es teniente de alcalde de Juventud y Deportes del Ayuntamiento de El Puerto de Santa María.

 

Una campaña tranquila y sin grandes sobresaltos

La campaña ha sido, en líneas generales, tranquila, sin grandes sobresaltos y con menos crispación de la que cabía esperar en una convocatoria en la que el PP se jugaba conservar la mayoría absoluta y Vox aspiraba a ser decisivo. Hubo, eso sí, algunas polémicas puntuales en la recta final. La más delicada fue la de María Jesús Montero, que durante el debate de Canal Sur se refirió como “accidente laboral” a la muerte de dos guardias civiles mientras perseguían una narcolancha frente a la costa de Huelva, unas palabras que provocaron críticas del PP, de Vox y de asociaciones profesionales de la Guardia Civil, y que la candidata socialista terminó matizando al hablar después de “muertes en acto de servicio”.

Tampoco ayudó al PSOE la polémica por las llamadas telefónicas automatizadas que simulaban inicialmente una comunicación de un centro de salud para, a continuación, pedir el voto a la candidatura socialista con un mensaje centrado en la sanidad pública. A ello se sumó, aunque en otro plano muy distinto, la reclamación del PP de Sevilla ante la Junta Electoral por un festival del Carnaval de Cádiz en Alcalá de Guadaíra, previsto para la jornada de reflexión, al considerar los populares que algunas letras podían tener contenido político. Finalmente, la reclamación fue retirada tras la intervención del alcalde de Cádiz y presidente provincial del PP, Bruno García. En cualquier caso, ninguno de estos episodios alteró de forma sustancial la pauta general de una campaña bastante controlada.

Consciente de su ventaja en las encuestas y de que, salvo sorpresa, iba a seguir gobernando, el PP desarrolló una estrategia conservadora, no tanto en lo ideológico como en lo táctico. Juanma Moreno vendió estabilidad, datos de gestión y la necesidad de gobernar en solitario para evitar la inestabilidad y no depender de Vox. Alberto Núñez Feijóo reforzó al candidato popular, pero sin desdibujarlo. El hecho de que Moreno sea presidente de la Junta y Feijóo líder de la oposición nacional permitió que la campaña no perdiera un perfil propio ni dejara de sonar andaluza. A esto hay que sumar algunos recursos de política pop, con los que el PP trató de humanizar al candidato, desde la difusión de una canción interpretada por él hasta la anécdota de Chewbacca.

El PSOE, por su parte, se lo jugó todo con la sanidad. La elección no era descabellada: la sanidad pública es uno de los principales problemas que percibe la ciudadanía y los socialistas detectaron ahí un posible punto débil del Gobierno andaluz. De ahí el lema, la insistencia discursiva y el uso del verde en los carteles. El problema es que la campaña no terminó de romper el marco general de la elección. Muchos andaluces pueden percibir un deterioro de la sanidad pública, como sucede también en otros territorios, pero no necesariamente identifican ese deterioro como un problema exclusivo de la última legislatura ni solo de Andalucía. La crisis del cribado del cáncer de mama tampoco acabó pesando tanto como podía haberse previsto, quizá por la rápida reacción del Gobierno de la Junta a la hora de afrontarla.

Vox mantuvo una campaña muy alineada con su estrategia nacional. Insistió en la idea de “prioridad nacional”, un concepto que ya ha sido protagonista en sus exigencias en gobiernos autonómicos como el de Extremadura, y contó con una presencia destacada de Santiago Abascal. Su mensaje fue claro: presentarse como necesario para evitar que el PP, en caso de gobernar solo, adoptara una orientación socialdemócrata. Por eso comparó en numerosas ocasiones a los populares con el PSOE y trató de situarse como contraste, no como simple acompañante parlamentario.

Adelante Andalucía ha sido probablemente la revelación de la campaña. La candidatura ha utilizado un lenguaje fresco, ha manejado bien el sentido del humor y ha contado con un buen orador en José Ignacio García, que consiguió posicionarse como principal antagonista de Juanma Moreno y salió reforzado de los debates. Su barniz andalucista pudo ayudarle a captar votos en un nicho propio, al tiempo que su buen desempeño en redes sociales contribuyó a amplificar el mensaje. Por Andalucía, en cambio, hizo una campaña más tradicional, con mucho puerta a puerta y presencia en la calle, apoyándose en un suelo electoral fiel, pero con más dificultades para marcar el tono de la campaña.

 

Un triunfo claro, pero sin mayoría absoluta

La lectura de los resultados exige distinguir entre victoria y comodidad. El PP ha ganado claramente las elecciones y no puede decirse que haya obtenido un mal resultado en términos absolutos, ni que haya ejecutado mal la campaña. Otra cosa es que, en esta ocasión, la ley D’Hondt le haya perjudicado en la pelea por los últimos escaños. La mayoría absoluta se jugaba por unos 15.000 o 20.000 votos —fundamentalmente en provincias como Cádiz, Córdoba, Málaga y Huelva— y ahí Adelante Andalucía ha sido capaz de competir por los restos con los dos grandes partidos. Al situarse en torno al 10% de los votos, la candidatura de José Ignacio García ha podido disputar esos últimos diputados en varias circunscripciones y buena parte de los escaños que pierde el PP han terminado cayendo de su lado. En otras palabras: Juanma Moreno vuelve a ganar, pero necesitará a Vox.

La diferencia no es menor. Una mayoría absoluta permite gobernar sin mirar de reojo a nadie. Una mayoría insuficiente obliga a negociar, a ceder y a medir cada movimiento parlamentario. El PP conserva la centralidad política en Andalucía, pero Vox queda en una posición decisiva. Y si algo ha demostrado la política española de los últimos años es que los partidos imprescindibles para una investidura rara vez se conforman con ser meros espectadores.

El PSOE-A, por su parte, obtiene con 28 escaños el peor resultado de su historia en el Parlamento andaluz, dos menos que hace cuatro años. Ahora bien, tampoco se trata de un resultado mucho peor de lo esperado. Habrá que ver si el partido apuesta por consolidar el proyecto de María Jesús Montero a medio plazo y si continúa como secretaria general para organizar las próximas elecciones locales. En un contexto todavía muy adverso para los socialistas andaluces, el PSOE resiste como segunda fuerza, pero sigue lejos de disputar la hegemonía del PP.

Vox puede considerarse, en términos estratégicos, el principal triunfador de la jornada. Su subida es moderada, pero logra el objetivo fundamental que perseguía: ser imprescindible para el PP. Además, confirma que sigue teniendo margen para crecer o, al menos, para consolidar su espacio, algo que no era tan sencillo si se tiene en cuenta que los resultados en Castilla y León y algunas encuestas apuntaban a que el fuerte crecimiento que había tenido en los últimos meses se estaba frenando. Por eso, más que por el número exacto de escaños, su éxito está en la posición negociadora que alcanza.

Por Andalucía resiste, pero el sabor es amargo. Aguanta representación y mantiene un suelo electoral que la coalición encabezada por los herederos de Izquierda Unida conserva en Andalucía gracias a un núcleo de votantes fiel. Sin embargo, el espacio de la izquierda alternativa crece sobre todo en beneficio de Adelante Andalucía, que es quien capitaliza electoralmente buena parte de ese avance. La fragmentación vuelve a condicionar a este bloque, aunque esta vez no impide que Adelante protagonice una de las noticias de la noche.

En El Puerto, la conclusión local es más nítida. El PP gana con amplitud, aumenta en votos y vuelve a confirmar que es el partido más fuerte del municipio. El PSOE mejora ligeramente, tanto en votos como en porcentaje, pero sigue a mucha distancia. Vox retrocede, aunque mantiene un espacio electoral relevante. Y Adelante Andalucía protagoniza uno de los movimientos más llamativos, al crecer con fuerza y situarse como tercera fuerza en la ciudad.

En síntesis, las elecciones dejan una doble fotografía. En Andalucía, el PP vuelve a ganar con claridad, pero tendrá que negociar. En El Puerto, los populares vuelven a demostrar que son hoy la fuerza política con más respaldo en el municipio. La mayoría absoluta se le ha escapado a Juanma Moreno por muy poco, pero esa pequeña diferencia puede cambiar mucho la legislatura.